Disco-very, que el nombre tiene trampa, pues este album es pura música disco. Ya ni siquiera hay reminiscencias beatlenianas (quizá lo único que queda es esa repetición de los días de la semana a lo Lady Madonna, en la gran The Diary of Horace Wimp), y el ramalazo disco que comenzaba a despuntar en temas anteriores como Livin’ Thing o Evil Woman envuelve ya aquí a todas las canciones.
Es un album ultracomercial, que contiene varios de los éxitos más conocidos de la banda, como son Don’t bring me down, Confusion o, mi preferida, Last train to London; pero como no somos unos snobs -aunque lo disimulemos fatal- no afirmaremos que ése es un hecho que repercuta negativamente y por el contrario diremos que es su mejor disco con diferencia a pesar de que históricamente se haya ensalzado a los aburridos “Eldorado” o “No answer”. Una deliciosa fusión de sintetizadores y teclados con los corillos mariposones y los preciosistas arreglos orquestales de siempre.
El album abre con todo un himno disco, Shine a little love, y su popular estribillo de “you shine a little love on my lifeeeeee” que todavía sigue rondando emisoras musicales y anuncios publicitarios varios. Midnight blue, una elegante balada de ampulosa producción, fue el otro single. Pero sin duda la gran joya de este disco y quizá también de toda la carrera musical de este grupo es Last train to London, un delirio hiperbailable que habla de un tipo que decide dejar escapar su tren porque acaba de ver a la mujer que ama. El falsete de Lynne a lo Bee Gees meet Abba aquí es absolutamente espectacular. Last train to London, just headin’ oooout / Last train to London, just leavin’ toooown
En definitiva, típico album de 1979, donde la E.L.O. abraza la inevitable moda disco y demuestra que esto es lo que mejor sabe hacer.

1. Shine a little love
2. Confusion
3. Need her love
4. The diary of Horace Wimp
5. Last train to London
6. Midnight blue
7. On the run
8. Wishing
9. Don’t bring me down
¿Que te parece el primero (y homonimo)?
Una portada retro que invita a soñar.